La tecnología, un apartado en el que el rugby presume de deporte pionero, ha logrado otro hito de inclusión. El ‘flanker’ neozelandés Ardie Savea tiene una pérdida de visión en el ojo izquierdo que se ha agudizado severamente con los años. Consciente del riesgo en su deporte –máxime en su posición, en primera línea de fuego– ha optado por unas gafas protectoras. “Si perdiera el ojo derecho, podría quedarme potencialmente ciego. Tengo una niña pequeña, espero tener más hijos y una gran familia, así que quiero conservar la vista”, explicó en la víspera del encuentro de su selección ante Canadá, que fue arrasada este miércoles en el choque más desigual del Mundial.
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