No hay entrenador del Real Madrid que se sienta seguro en el cargo, sin importar su fama y trayectoria. A la exigencia de un club que ha ganado todo y se asume como faro del fútbol, se añade la impaciencia de un presidente que cada vez acelera más su inclinación a los despidos. En los últimos tres años ha destituido a Ancelotti, Benítez, Lopetegui y Solari. La excepción es Zidane, que se fue y regresó, caso digno de analizar, porque ningún técnico en la era Florentino le ha rechazado la oferta de renovación y ninguno ha pasado dos veces por el banquillo.
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