Los pájaros disparaban a las escopetas en un ambiente de emoción extrema; la antítesis de la creencia de que el ajedrez es aburrido. Así fue el desempate rápido de la 3ª ronda de la Copa del Mundo en Janti Mansiisk (Rusia). Uno de los juveniles que encarnan el futuro, el estadounidense Jeffery Xiong, tiró la casa por la ventana para tumbar al holandés Anish Giri, 2º cabeza de serie, y lo consiguió. El otro, el iraní Alireza Firouzja, cayó como un héroe ante el durísimo chino Liren Ding, principal favorito. Y aún menos apto para cardíacos fue el proceder del cubano-estadounidense Leinier Domínguez, quien resucitó dos veces para entrar en octavos.
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