La frente de Stefan Savic tiene el perfil pulido y abombado del casco de un buque mercante. Todavía estaba roja cuando salió de la ducha, como si el cabezazo que metió para iniciar la remontada ante la Juventus (1-2) le hubiese provocado una irritación cutánea. Una inflamación directamente proporcional a su felicidad. “Estoy muy contento de verdad porque este es mi primer gol en la Champions”, dijo. “Y además porque pasé la noche enfermo con fiebre. Chema [Giménez] me dice que yo lo tengo que intentar más porque siempre gano los duelos aéreos. Es una jugada muy bien entrenada. Saca Koke, Giménez peina en un costado y yo entro a rematar”.
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