Cuando la selección argentina no terminaba de congeniar con la afición, el grupo que lideraba Messi pidió cambiar el frío Monumental por la cálida Bombonera. Acostumbrado al silencioso Camp Nou, el 10 parece tener nostalgia de aquello que nunca vivió. Disfrutó del ruido de la Bombonera de la misma manera que sonrió cuando en el sorteo de la Barcelona le tocó el Borussia Dortmund. El capitán azulgrana quería conocer Signal Iduna Park, un estadio icónico y ruidoso, capaz de dejar mudo al Barça.
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