Marc Márquez cruzó la meta de Motorland simulando que pescaba. Tanta ventaja le llevaba al segundo, casi cinco segundos sobre Andrea Dovizioso, que tuvo tiempo de desacelerar, ponerse de pie sobre la Honda, mirar hacia el muro para localizar a sus mecánicos y dedicarles un gesto cómplice: una recogida de carrete y un tirón de caña. La presa había sido capturada. Márquez ganó con suprema autoridad en Aragón y pone otra manta sobre el grueso colchón que le separa de Dovizioso. Ya son 98 los puntos que le lleva de renta al de Ducati.
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