Nueve mundiales después, Nueva Zelanda sigue contando todos sus encuentros de la fase de grupos por victorias, un hito exclusivo. Sudáfrica, la única selección que no conocía la derrota en 2019, planteaba un reto verídico, pero sucumbió. Su reciente forma susurraba grietas en los All Blacks, a la caza de su tercer título consecutivo. Con todo, esgrimieron su mejor defensa y unos minutos eléctricos que cimentaron un triunfo rejuvenecedor en el duelo que podría repetirse en el mismo escenario –Yokohama– para la final del 2 de noviembre.
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