Al acabar el partido que el Real Madrid ganó en Vigo de una forma que no había anunciado, casi lo primero que dio Zidane como explicación fue una de esas frases que no dicen nada, y que podrían explicar todo. “No ha cambiado nada”, dijo Zidane, aunque lo que se había visto en Balaídos era muy diferente de lo que esos mismos jugadores habían mostrado en los últimos meses, en particular durante la pretemporada. Había recordado, eso sí, a aquel equipo coral, culminado en la final de Cardiff, en el que casi todos los jugadores encontraban su momento en los partidos. De nuevo hubo algo de ese aroma en Balaídos. Respecto a aquello, no parecía haber cambiado tanto. Es decir, había cambiado casi todo. Tanto, que hoy, aunque sea por una jornada, el Madrid ve al Barça por el retrovisor.
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