“Cuando llegue el momento equis, vamos a dar un chupinazo que se van a cagar”, dice Saúl Craviotto, capitán y líder del K4-500 y ganador de cuatro medallas olímpicas. Son las 12 de la mañana en Trasona (Asturias) y Craviotto acaba de recuperar el aliento tras la sesión de entrenamiento de agua que empezó a las 9.15. El grupo come fruta, galletas y cereales en el descanso. Antes de la comida tienen sesión de abdominales y por la tarde trabajo de fuerza en el gimnasio. La música suena a toda pastilla y quedan seis semanas para el Mundial. La situación es de tensa calma.
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