Empezó el Alavés tristón, con ritmo cansino. Como cuando se va Celedón con su paraguas, al acabar las fiestas de la Virgen Blanca, que son ya un recuerdo en Vitoria, y eso le dio alas al Levante, que aspira a aspirar a algo más que pasar apuros hasta el final; es decir, que aspira a ser el Alavés de la temporada pasada, aunque el Alavés también quiera ser el Alavés de Abelardo, o un poco más, si puede ser, con Asier Garitano en el banquillo.
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