Firmin Lambot era un belga previsor. En 1919 había ganado el Tour, pero aprendió la lección que sufrieron sus rivales. El líder era Eugéne Christophe, que vestía el primer maillot amarillo de la historia, algo que no le gustaba demasiado -"se burlan de mí, me llaman canario", se lamentaba- pero en la penúltima etapa le ocurrió una desgracia que ya le había sucedido en 1913. Rompió la horquilla de su bicicleta, tuvo que parar a repararla y perdió el Tour. Lambot no quería que le ocurriese algo así, por lo que salía a las carreras con el dinero suficiente encima como para comprarse una bicicleta si se le rompía la suya.
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