La exuberancia física del fútbol africano ha resultado históricamente un factor comercial muy codiciado por distintos campeonatos europeos, especialmente el francés, donde su compresión del fútbol se ha nutrido durante años a partir de valores propiamente anatómicos como la potencia o la velocidad. Cantera inagotable de prodigios de este perfil como George Weah (Liberia), Didier Drogba (Costa de Marfil) o Roger Milla (Camerún), entre muchos otros, el viejo continente ha ampliado su escenario africano con la incorporación de futbolistas que han hecho de la técnica su mejor reclamo.
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