Los Mundiales de Natación de Gwanhju arrancaron como los Mundiales de Budapest de 2017. Con Ona Carbonell abriendo brecha con una plata que sirve para inaugurar el medallero español y aliviar la tensión de la incertidumbre. Corren tiempos de dudas en la natación española y el rendimiento de las veteranas resulta más necesario que nunca. Si el balance de los Mundiales de 2017 indicaba el evidente desgaste de un equipo que se sostenía en sus expertas -dos platas de Ona en sincronizada, tres medallas de Mireia en natación en línea y una plata del equipo femenino de waterpolo- en Corea el peso de la expedición sigue recayendo en las mismas mujeres, más heroínas que nunca con el paso del tiempo.
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