El jefe del Tour, Christian Prudhomme, pasea a medianoche por Albi y se queda pasmado ante la catedral imponente, un castillo por fuera y de oro por dentro. Le saca de sus ensoñaciones uno que a su lado le dice, qué bien te va el Tour, ¿eh?, acuérdate de uno que se llama Mas. “Ah, Enric Mas, el favorito escondido, del que nadie habla”, responde Prudhomme, jovial. “Es como esta catedral, en la que lo más hermoso está escondido, no se ve desde fuera”.
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