La esencia del Open Británico puede estar en un hoyo. Para bien o para mal. Jon Rahm respiró ese aroma del grande británico en el segundo hoyo de la segunda jornada este viernes. Un par cinco que aparecía como una jugosa oportunidad de birdie se le volvió en contra al golfista vasco y acabó convertida en un doloroso doble bogey. Un patinazo que le obligó a remar y remar, apretar los dientes, y remontar hasta firmar una tarjeta de -1 en el día y -4 en total, cuando JB Holmes había concluido con -8 y Fleetwood y Westwood con -7, a la espera de que finalizara el líder, Lowry. Hay partida todavía para Rahm.
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