Las selecciones sub-19 reúnen futbolistas que normalmente ocupan el último escalón antes del profesionalismo. Atraviesan el umbral más complejo de sus trayectorias. La generación de españoles nacidos entre 2000 y 2001 avanza firme hacia la última criba. La avala el prestigio que le confieren jugadores representantes de grandes clubes y la conquista hace dos años del Europeo sub-17. El triunfo rotundo (1-4) que obtuvo este domingo en su debut en el campeonato de Europa de Armenia, ante el país anfitrión, alienta el optimismo que envuelve al equipo. La modestia del adversario facilitó la tarea. La semana que se avecina supondrá un examen profundo en un grupo que no admite distracciones: los cruces con Portugal el miércoles e Italia el sábado decidirán un semifinalista.
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