Si había una línea que se podía recitar casi de carrerilla desde la llegada de Simeone al Atlético, en 2011, esa era la defensa. Acostumbrado a tener que lidiar con las salidas de sus grandes estrellas en ataque, el técnico argentino había contado durante los siete años y medio que lleva al frente del banquillo con una estructura fija formada por Godín, Juanfran y Filipe Luis (a excepción de la aventura de este durante un año en el Chelsea). A ellos se sumó Lucas Hernández, llamado a ser el relevo natural del uruguayo. Cuatro figuras vitales para un equipo que ha construido siempre su juego a partir de la solidez defensiva y el mantra de la portería a cero.
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