Un estudio dirigido por el profesor y técnico ciclista Mikel Zabala revela que dentro de los millones de preocupaciones que pueden acechar en el cerebro de un futbolista, el dopaje puede ser la menor. Los futbolistas españoles confiesan abiertamente que ni saben de dopaje ni les interesa saber. Suspendieron un examen en el que los ciclistas habrían sacado un 10. Dicen los futbolistas, y dejan traslucir cierto aire de superioridad, que el dopaje es cosa de ciclistas y de atletas, que a ellos sí que los persiguen, que se preocupen ellos.
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