Los comisarios deportivos del Gran Premio de Canadá de Fórmula 1 decidieron interpretar el ‘aquí estoy yo’ y se convirtieron en los auténticos protagonistas de una carrera que tendría que haberse decidido en la pista en vez de en los despachos. Sebastian Vettel y Lewis Hamilton libraron un delicioso y explosivo duelo de los que hacía demasiado tiempo que no se veía y que lamentablemente quedó del todo alterado por el intervencionismo de los árbitros, tremendamente rigurosos cuando tuvieron que entrar en escena para juzgar un error de conducción del alemán.
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