“Voy a hablar en portugués, despacito”, aclara Eduardo Gonçalves de Andrade (Belo Horizonte, 1947), Tostão para el mundo. Fue uno de los símbolos del Brasil de 1970, un futbolista de época que la torcida brasileña se quedó con ganas de disfrutar más. Un problema en el ojo izquierdo le cerró la puerta del fútbol a los 26 años.
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