Malísima final. Klopp encontró el gol antes de buscarlo y su equipo decidió cuidar lo que tenía. En cuanto al Tottenham, no encontró espacios para sorprender. La pelota daba tumbos o volaba, indecisa, hacia cualquier parte. Sorprendió que el Liverpool no buscara el segundo gol con su decisión característica. A los aficionados les gusta que se remate al rival herido para convertir, cuanto antes, el sufrimiento en fiesta. Cuentan que en el circo romano había leones que, cuando saciaban el primer hambre, se apartaban de la agonizante víctima para descansar un poco. El león se entretenía empujando al herido mortal con una pata o con el hocico ante la indignación del respetable, que no había ido hasta ahí para ver esa demostración de dejadez. El aficionado al fútbol aprendió a ser más paciente y calculador. Si el resultado compensa el sufrimiento, lo justifican todo y hasta se hacen los eruditos hablando de inteligencia táctica.
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