La antigua Copa Korac, lo que hoy podríamos comparar con la Eurocup, tenía su personalidad muy marcada. Aquello sí que era la celebración de la Europa de los pueblos, y alrededores. Mi equipo, Estudiantes, tuvo que enfrentarse nada menos que con el Manchester, que había dejado en la cuneta al Sangalhos, portugués. Nos íbamos a Inglaterra. Un auténtico regalo para cualquier mitómano... del fútbol. Y de aquel equipo, sobre todo Alberto Herreros creo que hubiera cambiado, sin dudar, alguno de sus numerosos premios ACB por haberse sentido Fernando Redondo aquella recordada noche en el Teatro de los Sueños.
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