Hace unos meses, Jon Rahm invitó a su caddie, el estadounidense Adam Hayes, a pasar unos días en Barrika, el pueblo del golfista vasco. Hayes, como el mánager de Rahm, también americano, no solo quedó maravillado con la gastronomía local, sino que descubrió una clave de parte del éxito de Rahm al otro lado del océano. "¡Ahora sé por qué juegas tan bien en California!", vino a decirle Hayes, que comprobó sorprendido cómo las condiciones meteorológicas de esa zona del País Vasco y el tipo de campos de golf eran muy parecidos a los de la costa oeste estadounidense. La misma conexión percibió pronto Rahm cuando emigró siendo un chaval a Estados Unidos. En California ha celebrado sus dos victorias en el PGA (Farmers Insurance Open y Carreer Builder) y allí, en Pebble Beach, afirma que se siente casi como en casa en el US Open que ha comenzado este jueves. Su secuencia de golfpes de inicio en la primera jornada no hizo sino ratificar esta sensación. Tres primeros hoyos (10, 11 y 12) y tres birdies, el primero con un gran putt de unos 11 metros, dos pares cuatro y un par tres con los que dio pronto un buen bocado.
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