Para que continúen con su legado, para canalizar sus frustraciones o, simplemente, para compartir algo con ellos, muchos padres desean para el futuro de sus hijos el pasado de ellos. No fue el caso de Claudine Le Sommer. Ella, futbolista, anhelaba para su pequeña Eugénie una vida lejos del balón. “No era que no quisiera que mi hija jugara al fútbol, era solo que después de haber sido una futbolista relativamente talentosa sabía los desafíos a los que se enfrentaban las mujeres. El deporte no era reconocido en absoluto”, explica Claudine, al diario británico de The Telegraph; “solía decirle a Eugenia: ‘cuando eres una niña, el fútbol es divertido. Puedes jugar con tus amigos y con los chicos de la escuela, puedes ganar juegos y marcar goles, pero no hay nada para nosotros después de eso”. Claudine estaba equivocada. Su hija Eugénie ganó nueve ligas francesas y seis Champions.
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