El partido inaugural de España en el Mundial se convirtió en una travesía en el desierto. Fueron el VAR y Jenni Hermoso, con dos goles de penalti, los que le dieron agua y aliento. Y tranquilidad y moral para lo que viene (Alemania y China). Remontó España contra Sudáfrica. Es la primera victoria de la Roja en un Mundial: le costó mucho sudor y algún que otro susto. El 3-1 final —el tercer tanto fue obra de Lucía García— puede hacer pensar que fue un paseo; no lo fue ni mucho menos. España mostró carácter pero también algunas de sus lagunas: ritmo a veces cansino, juego muy horizontal y dificultad para marcar.
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