La historia de los Mundiales y las Eurocopas repite el esquema desde el periodo de entreguerras. El desarrollo de las grandes selecciones sigue el mismo curso. Si varios de los mejores futbolistas de un país coinciden en un mismo club, se reproduce el funcionamiento del equipo privilegiado en el equipo nacional. Si un futbolista espectacularmente superior destaca aislado en un club, se acondiciona el orden general a las necesidades del más dotado. El proceso de adaptación es responsabilidad de los seleccionadores. Prevalecen aquellos equipos que proporcionan más comodidad a sus figuras. La final de la Liga de Naciones obedeció a la vieja máxima. Creció Portugal en la medida en que la organización permitía la prosperidad de Bernardo Silva. Se desfiguró Holanda porque Frankie de Jong, De Ligt y Van Dijk se encontraron en un ecosistema que no se parecía al de sus equipos. Esta Holanda se parece muy poco al Ajax y mucho menos al Liverpool.
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