Nuevos indicios sobre el supuesto amaño del último partido de LaLiga que disputaron el Real Valladolid y el Valencia. Un documento policial al que ha tenido acceso EL PAÍS revela que uno de los presuntos cabecillas de la trama, Carlos Aranda, tenía una deuda de 50.000 euros con el otro líder de la red, Raúl Bravo, precisamente por el fraude en el partido disputado en el estadio José Zorrilla y que permitió al equipo valenciano clasificarse para la próxima edición de la Champions tras ganar 0-2. Siempre según este documento policial, esa cantidad corresponde “o bien al abono de las apuestas realizadas y anticipadas por Raúl Bravo o bien como parte del pago por el amaño”. Bravo fue, precisamente, quien contactó con el entonces capitán del Real Valladolid, Borja Fernández —ya imputado en la causa— “para proponerle un amaño en la última jornada de la Primera División”.
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