Messi. Otra vez Messi. Eso es lo que deben pensar todos los que no sean simpatizantes culés y también todos los demás porque lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a brillar y hacer cosas al alcance de los elegidos. Messi destruye la tensión e incertidumbre de un partido, como contra el Levante, o de una eliminatoria entera, como esta contra el Liverpool. Destruye los sueños e ilusiones de cualquiera. Destruye también cualquier gran actuación del rival, cualquier ajuste táctico, cualquier presión buena... A Messi solo le importa ganar y, cuando quiere, no existe nada más, no hay antídoto.
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