El Valladolid juega los partidos a corazón abierto, con los riesgos que conlleva, pero no tiene otra opción. Está en peligro, al borde del precipicio, y además se siente agraviado por las actuaciones arbitrales, lo que eleva las pulsaciones de sus futbolistas y sus aficionados. Desde la grada, en cada disputa se pide falta; en cada falta del rival se exige tarjeta. Sólo Ronaldo, en el palco, parece mantener la calma. Pero todas esas manifestaciones son producto de los nervios. Estas cosas no pasan en mitad de la tabla. Cuando se tiene la tripa llena no se juega con el estómago encogido
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2DNbZM4
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire