El neologismo algólogo debería poder aplicarse a muchos de quienes escribimos en los diarios. Se supone que somos especialistas en algo, no se sabe muy bien qué. Pero un algólogo es otra cosa: un especialista en dolor. No en sufrirlo ni en infligirlo, sino en tratarlo, apaciguarlo y, si se puede, extinguirlo. Con esa misión, la de algólogo, fue contratado en enero el técnico Gustavo Lechuga Alfaro. Se le pide que cure el dolor que, desde el 9 de diciembre de 2018, padece Boca Juniors.
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