No hubo empate como se vaticinaba. El Sevilla, sin grandes alargues, con un equipo lleno de bajas, derrotó a un Athletic muy espeso, que jugó un partido flojo y dilapidó sus opciones europeas. Lo cierto es que el choque del cuadro vasco fue pésimo, sin arriesgar lo más mínimo, con futbolistas importantes que no aportaron casi nada en la soleada tarde sevillana. Después de un primer tiempo muy amistoso, un gol de Ben Yedder desató las hostilidades. El Athletic lo intentó, sobre todo a medida de que llegaban malas noticias para sus intereses desde Barcelona, con los goles del Espanyol que le dejaban fuera de Europa. Hubo dos opciones claves que dilapidaron sus sueños continentales. El primero, cuando Sánchez Martínez decretó penalti por mano de Mercado tras remate de Ibai. La revisión posterior del colegiado demostró que la mano era involuntaria. La segunda oportunidad tuvo tintes dramáticos. En el alargue, después de un saque de esquina, Íñigo Martínez se encontró con un balón franco al borde del área pequeña. Su lanzamiento, con todo a favor, fue al larguero. Un duro final para un equipo que ha realizado una impresionante segunda vuelta, pero que se queda con un mal sabor de boca al haber tirado por la borda la séptima plaza. Justo después del remate de Íñigo, con todo el Athletic roto, Munir marcó a placer. Las malas lenguas, que apuntaron a un arreglo entre los dos equipos, quedaron enterradas. Ganó el Sevilla, que quedó sexto, y el Espanyol será séptimo mientras los vascos no tienen más remedio que lamerse sus heridas.
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