Después de su buen desempeño en el Sevilla la campaña pasada, Didier Deschamps, entrenador de la selección francesa no lo tuvo en cuenta para el Mundial en Rusia. Lenglet, sin embargo, tuvo su premio: lo fichó el Barcelona para convertirlo en su tercer central, para que cuidara las espaldas de Piqué y Umtiti. El problema para Umtiti fue que arriesgó más de la cuenta para levantar la Copa en Moscú y la rodilla izquierda no lo resistió. Una dolencia que intentó solucionar con un viaje a Catar para tratarse en la clínica Aspetar, cuando el club le aconsejaba pasar por el quirófano. Umtiti ha jugado solo 13 partidos en lo que va de campaña. Una situación que aprovecha Lenglet, consolidado como pareja de Piqué en el eje de la defensa, activo en el área rival en las jugadas de estrategia.
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