En cualquier momento de cualquier carrera puede llegar la sorpresa, o la debacle. Los últimos kilómetros de la tercera etapa de la Itzulia se recorren por una carretera estrecha, camino del santuario de Estibaliz, pero la trampa llega unos metros antes, en la última curva ancha, bien trazada, a pocos metros de entrar en el fregado del tramo decisivo. En Arkaute, el pueblo en el que se forman los agentes de la Ertzaintza, que son quienes viajan por delante del pelotón.
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