Con la muerte de Sebastià Salvadó (Barcelona, 1932-2019) este miércoles, España se queda sin uno de sus referentes en el ámbito de la movilidad y la seguridad vial, un empresario multidisciplinar y un amante del deporte, especialmente de cualquier disciplina que desprendiera olor a gasolina. En una época urticante como la actual cuesta encontrar una figura tan balsámica y conciliadora como la de Salvadó, querido y admirado tanto en Cataluña como en el conjunto de España, pieza clave en el regreso al país de la Fórmula 1 así como en la entrada del Rally de Cataluña en el Mundial de la especialidad. A esta prueba le tenía un gran aprecio puesto que él ganó su primera edición, en 1957, al volante de un Alfa Romeo 1900 S.
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