Maldecía pero aguardaba impaciente a la resolución del árbitro y del VAR porque sabía que no estaba en fuera de juego como señaló el juez de línea, que su remate cruzado tras el centro de Messi era gol. Por lo que cuando el colegiado indicó el centro del campo y validó el tanto, Luis Suárez se tomó la justicia a su manera y, enrabietado y provocativo, festejó la diana con una pequeña carrera hacia la grada de Stretford End para levantar el puño y gritar, para demostrar que en Inglaterra y hasta en Old Trafford la ley la pone el pistolero.
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