Su estilo es único. Fino en las líneas, erguido sobre la moto, bueno en las frenadas, listo, frío, elegante como ningún otro piloto en MotoGP, Alex Rins huyó de las modas al llegar a la categoría reina y se empeñó en defender su manera de correr. Nada de descolgarse más de la cuenta, nada de andar derrapando por los rincones. Él tenía otras formas y quería demostrar que eran igual de válidas.
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