En su primera temporada en el Barcelona, Guardiola fichó a Seydou Keita, convencido de que su despliegue y su potencia física aportarían equilibrio a la plantilla, especialmente en los partidos friccionados, esos en los que cuesta descansar con el balón, habitualmente lejos del Camp Nou. El técnico de Santpedor lo denominaba “la niña de sus ojos”; “el bueno de Seydou” lo llamaban en el vestuario. La figura de un jugador con Keita no la inventó Guardiola. Aconsejado por Johan Cruyff, Frank Rijkaard se trajo a Davids para que le cuidara las espaldas a Ronaldinho; Rakitic trabajaba por Messi y Alves en el Barça de Luis Enrique, mientras que Ernesto Valverde siempre tiene a mano un guerrero, de nombre Paulinho o Arturo Vidal.
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