El Athletic gana, el Rayo pierde, pero la comida está fría. Ya nadie espera en casa para comer a la hora de la merienda. Los horarios y el VAR hacen estragos. Quienes no han ido al fútbol dejan los restos en la encimera, o en el frigorífico, envueltos con papel de aluminio para que no coja olor, listo para el microondas. Las dos de la tarde no es una hora para comer antes ni para hacerlo después, y el árbitro paseando cada rato a ver las repeticiones en el monitor. Cuatro minutos de descuento en la primera parte, seis en la segunda, y la llamada a casa: no esperéis, que va para largo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2PbBhrz
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire