El efecto Paco Jémez se diluyó bajo la lluvia en Ipurúa. El Eibar remontó y se impuso por 2-1 a un Rayo Vallecano que no pudo confirmar las buenas sensaciones mostradas el pasado domingo en el estreno de la segunda etapa del técnico canario al frente del banquillo franjirrojo. La ilusión por acercarse a Europa de los de Mendilibar, que sellan de forma casi definitiva su permanencia un año más en Primera, pesó más que la imperiosa necesidad de una victoria de los vallecanos, que encadenan ya nueve partidos sin ganar y quedan prácticamente desahuciados de la lucha por la salvación, ahora a seis puntos.
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