El tiempo se le acaba al Huesca, que necesita atajos, los busca y por una vez encontró ese camino que le permite soñar con la permanencia porque encadena cinco jornadas sin perder y ha salido de la cola de la clasificación. Al Eibar le planteó un partido áspero, de ritmo y juego directo, de coraje y sentimiento. Nada con lo que los chicos de Mendilibar debieran sentirse incómodos. Y sin embargo lo estuvieron porque la urgencia se impuso (2-0) al sosiego. Desde su atalaya de los cuarenta puntos en la media tabla, al Eibar le faltó ese manto de agresividad que le confiere grandeza. No fue tan constante por los flancos como acostumbra, no jugó en campo de su rival y acabó derrotado, víctima de dos goles de bandera.
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