mercredi 20 mars 2019

Van Gaal, amable con cara de malo

Despidamos a Van Gaal como el maestro que fue. Le conocí en su primera etapa en Barcelona y comprobé que su dureza era solo aparente. Fue amable y escrupuloso. Le dibujé su alineación tipo y puse a Rivaldo a un centímetro de la raya de banda. No le gustó. Le pedí otro folio y dibujé a Rivaldo pegado a la raya. Sonrió satisfecho. Años más tarde, rememorando aquella escena, pensé: “Como para entenderse con Riquelme”. Una persona noble, con sentido de club en lo particular y con sentido ético en lo general. Su puesta en escena era dura porque en el diálogo no domina ni el tono de voz (demasiado alto) ni la distancia (demasiado corta). Más que hablarte parece querer morderte. Entrenador exigente, frontal, metódico, amigo del orden y defensor de un juego siempre propositivo. Dirigió equipos deslumbrantes como aquel Ajax del 95 que conquistó la Champions. Y que bailó a mi Madrid.

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