Cristiano Ronaldo saltó al calentamiento y se aisló del resto de sus compañeros. Mientras el resto de los titulares de la Juventus trataban de combinar con toquecitos en pareja, él cogió un balón y comenzó a hacer conducciones y bicicletas en solitario. El gesto ya hacía presagiar que el partido debía ser suyo. En el otro lado del campo, mientras los jugadores del Atlético seguían con el calentamiento tradicional. Los de la Juventus seguían ejecutando en fila ordenada una rueda de disparos a puerta similares a las del baloncesto. Cristiano encaraba cada golpeo como si estuviera ya en el partido dispuesto a arruinar el plan del Atlético. “Teníamos uno, pero no nos ha funcionado”, decía un Juanfran alicaído, con los ojos cristalinos y tono de hundido. El mismo que denotó la voz de Griezmann ante las cámaras de Movistar tras el encuentro. “Hemos elegido un mal día para cagarla. Perdón por la expresión. Todo el mundo está afectado, yo el primero. Me siento culpable porque no he entrado en juego. En la ida yo ponía el ritmo de juego y hoy no he entrado”, admitió la estrella rojiblanca, desolado por el batacazo. “A todos los niveles han sido superiores ellos. Un 3-0 no nos pueden hacer sobre todo a nosotros. Estamos jodidos. No ha sido nuestro ida. Me recuerda nuestro partido con Múnich ante el Bayern [en las semifinales de 2016] pero allí al descanso mejoramos y hoy no. Han sido superiores”, zanjó el francés.
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