Cuando explica los cambios que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) impondrá a las competiciones de marcha, Jesús Ángel García Bragado habla de darwinismo, de supervivencia, de evolución impepinable. Los cambios aconsejados por el comité de marcha de la IAAF –órgano en el que figuran dos de los mejores marchadores de la historia, Maurizio Damilano y Robert Korzeniowski—y que con toda probabilidad aprobará el ejecutivo de la internacional presidida por Sebastian Coe son el recorte de las distancias en que se compite en Mundiales y Juegos Olímpicos –desde los Mundiales de 2023 se pasará de los actuales 50 y 20 kilómetros a 30 y 10 kilómetros—y la obligación, a partir del 1 de enero de 2021, de portar un sensor bajo la plantilla de las zapatillas que detecte cuando se produce una pérdida de contacto con el suelo.
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