Hay veces que no se sabe si un equipo es bueno y por eso tiene grandes relatores o si, por el contrario, es precisamente al contrario: como tiene quienes relaten sus gestas de forma magistral, parece mejor de lo que realmente es. El Athletic de Bilbao es un buen ejemplo del término medio de ambas opciones. Una generación de cronistas creció en torno a sus éxitos, su mística y su defensa de la tradición. Ahora, en época de escasez de títulos, defienden con la escritura el legado, manteniendo la magia que rodea al equipo vasco.
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