Los aficionados situados detrás del banquillo que ocupó el Atlético en el estadio Benito Villamarín se quedaron perplejos por la visceralidad con la que Diego Pablo Simeone interactúa con sus jugadores y toma decisiones. “Ya está bien, ¿no? ¡Pon a Vitolo a calentar!”. Apenas habían transcurrido 20 minutos cuando el entrenador rojiblanco, airado, ordenó a su ayudante Germán Burgos que mandara al volante canario a calentar antes las reiteradas pérdidas de balón de Thomas Lemar.
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