samedi 2 février 2019

“¡Por favor, que a Leo no le pase nada!”

Y de repente se silenció el Camp Nou. No fue cuando Gameiro abrió el marcador, ni tampoco cuando Parejo, de penalti, selló el 0-2 desde los 11 metros. La hinchada del Barcelona se quedó muda cuando Messi se estiró en el lateral del campo, atendido por los servicios médicos del club, que le masajeaban el muslo de la pierna derecha, después de un choque con Lato. No es nuevo ese silencio. Una angustia inevitable cada vez que el 10 se duele. Messi volvió al campo. Ya nada fue lo mismo. En cualquier caso, ya había hecho su trabajo: dos goles para rescatar al Barcelona. Ya suma 21 redes y 10 asistencias en LaLiga.

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