Al núcleo duro del Barcelona no le agradan mucho los cambios. Más de gestos que de palabras, acostumbra a poner cara de circunstancia cuando algún entrenador llega a Sant Joan Despí con algún método diferente. Está familiarizado con una clase de ejercicios, siempre afines a la escuela de fútbol azulgrana. Les funcionó y les funciona. “En general les gusta hacer solo tres tipos de ejercicios: rondos, posesión y partidos en espacios reducidos”, cuentan desde la Ciudad Deportiva del Barcelona. ADN Barça en estado puro, difícil de interpretar para los que se criaron fuera de la Masia, como le pasó a Semedo, un portento físico, menos delicado con la pelota en su bota derecha.
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