Cuando David de Gea abandonó el Atlético de Madrid en el verano de 2011, la dirección deportiva del club, entonces dirigida por José Luis Pérez Caminero, tuvo claro que el molde del portero que debía instaurarse en el primer equipo y en las categorías inferiores debía responder al del guardameta que fichaba el Manchester United. El canon establecido requería una estatura mínima de 1,90m y que la citada talla estuviera acompañada de agilidad y coordinación en los movimientos. Caminero se fijó en un chico de 16 años que había sido campeón con el Genk. El Chelsea se adelantó en la contratación de Thibaut Courtois, pero el Atlético logró una cesión que se prolongó tres temporadas.
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