Transcurrían ya cinco horas de juego, de una noria emocional que primero le condujo arriba, luego abajo y después otra vez a lo alto. Esquematizado: 6-7, 4-6, 7-6, 6-4 y 7-6, en 5h 05m. Un pulso de locos, el más largo del torneo. Pablo Carreño se había adjudicado los dos primeros sets, pero Kei Nishikori le remontó y posteriormente, en el agónico desempate –el super tie-break introducido este año en el Open de Australia–, el japonés pareció venirse abajo. Fue una falsa ilusión. Con 5-8 en contra, el asturiano envió una derecha paralela que golpeó la cinta y después cayó sobre la línea. Era buena, pero un juez de línea la había cantado out. El nipón ya había golpeado la pelota y terminó el punto, pero Carreño solicitó una revisión que el árbitro no le concedió.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2sGMk1u
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire