En una mañana fría de invierno, una niña de seis años está indignada con su entrenadora, Llanos Acebal. Alba Redondo (Albacete, 1996) hace notar el motivo de su enfado a todo aquel que se acerca a preguntar: quiere jugar cerca del área para meter más goles. Corre la temporada 2003-2004 y son buenos tiempos para el primer equipo masculino del Albacete Balompié, que ha vuelto a Primera División. El femenino es otra historia: nunca ha alcanzado la máxima categoría. Los técnicos se afanan en intentar hacer entrar en razón a la pequeña argumentando que debe aprender a jugar en todas las posiciones.
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